Tueninain
I
Les voy a contar una historia, quizá no sea la más bella historia de amor jamás concebida, pero fue una gran historia, fue bella, fea, tierna, cruel, con verdades y mentiras, con momentos increíbles y con otros para el olvido (ojalá se puedan olvidar). en fin la historia que les voy a contar fue la más bella historia de amor que viví.
Daniel se despertó inquieto, como si algo le faltara, como si hubiera perdido algo, instintivamente se tocó los bolsillos- no era eso- miró el reloj, eran casi las 12, había dormido toda la mañana. el sol entraba por su ventada, pero aún se sentía aturdido, con la mente en blanco, los siguientes cinco segundos fueron los peores que hasta ahora había tenido. le destrozaron el alma, se le vino el mundo abajo, recordó todo lo que había sucedido la noche anterior, recordó aquello terrible que hizo. tenía ganas de creer que fue un sueño, que no había pasado, volvió la cabeza hacia su escritorio y efectivamente había sucedido. quiso llorar, correr gritar, o simplemente seguir durmiendo. no pudo hacer nada. no hizo nada.
Claudia, tenía unos ojos preciosos, color negro azabache, eran los ojos más oscuros que había visto, con esas enormes y rizadas pestañas le daba un aspecto angelical, todo el conjunto tenía un encanto peculiar, un encanto mágico. por lo demás se podía decir que todo hacía juego, era una armoniosa combinación de pecas, labios carnudos, cachetes rojitos y gorditos, la diminuta y quebradita nariz, las depiladas cejas y el cabello color de sus ojos con unos bucles perfectos que caían hasta sus hombros y ondeaban con el paso del viento. caminaba despreocupada por el patio de la universidad, intercambiaba sonrisas y saludos con algunos conocidos. el clima no era muy bueno, aquel parís tenía un cielo terriblemente gris en aquellas épocas del año. aunque no iba muy abrigada no sentía frío. un corto chaleco rojo encima del polo turquesa, un apretado jean celeste, una bufanda alrededor del cuello y una sonrisa bien puesta. llegó a la puerta y miró a su alrededor. dos grupos de chicos algo alborotados por las respuestas de un examen, una chica que caminaba con unas enormes ojeras y un aspecto decadente, en las esquina un pequeño auto repartiendo energizantes, los más cansados iban a pedir uno, los demás a ver a las chicas que lo repartían. se dijo para sí, una semana de parciales como cualquier otra.
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